Anhelos...
Suena el despertador, son las seis y media de la mañana, lo apago de un manotazo y me doy media vuelta, entonces mi mano agarra un fuerte torso y ahí está él , mi marido, o pareja, que duerme mirando al techo y en cuanto me siente me da un beso en la frente, y me sonríe...
Mi perro, un gran pastor, duerme en el lado de mi cama, tumbado en el suelo, con los ojos entornados, me mira y me pregunta si es la hora de su paseo. Remoloneo cinco minutos y me levanto a la cocina, pongo café y me visto para, efectivamente, dar su paseo a este sol de invierno.
Es lunes, es un día duro después del descanso del fin de semana, pero me entretengo en el trabajo y al salir tomo una caña con una compañera y picamos algo de cenar. Se me va el santo al cielo y cuando llego a casa él ya está en la cama y los dos me esperan medio dormidos, pero expectantes.
Voy a la cuna, doy un beso en la mejilla y salgo enseguida para no despertarla, me cambio y me meto en la cama, mi brazo rodea su pecho y me duermo pensando en él, en cómo le habrá ido el día y en si dormirá bien.
Suena el despertador, son las seis y media de la mañana, lo apagao de un manotazo y me doy media vuelta, entonces mi mano agarra un fuerte torso y ahí está él, mi marido, o pareja, que duerme mirando al techo y en cuanto me siente me da un beso en la frente, y me sonríe...
Otro día más, otro día igual pasa ante mis ojos. Hoy salgo temprano, voy a buscar a mi niña y la llevo a casa. Cuando ya llega la hora de cenra él llega del trabajo, me da un beso, se despide de ella hasta la mañana siguiente, nos sentamos un rato en el cómodo sofá y nos vamos a dormir.
El fuego, la pasión y el sudor de ambos se unen en uno sólo por momentos, momentos inolvidables que me dan, después de recorrer con pies y sangre todo lo que queríamos, la vida que quiero.
Suena el despertador, son las seis y media de la mañana, lo apago de un manotazo y me doy media vuelta, entonces mi mano agarra un fuerte torso y ahí está él, mi marido, o pareja, que duerme mirando al techo y en cuanto me siente me da un beso en la frente, y me sonríe...
Es un día muy duro en el trabajo, la jefa se empeña en hacerme la vida imposible, y me agota mentalmente, no aguanto más, y después de acostar a nuestra niña decido comer algo e irme a dormir. Entrada la noche él llega, oigo el abrir y cerrar de la puera de nuestra casa, oigo como se desviste, abre la colcha y se mete en la cama, y siento que me abraza, me abraza fuerte y me besa, y se despide de nuevo hasta mañana...
Mañana será otro día, otro día igual, pero sin duda un día igual, que en algún momento llegará...



